Medir el agua en casa: TDS, conductividad y qué te dice antes de comprar un filtro
Antes de comprar un sistema de filtración, un descalcificador o una ósmosis, hay una pregunta que casi nadie se hace, pero que condiciona por completo la decisión: ¿qué tiene realmente el agua que sale de tu grifo? Dos magnitudes baratas de medir en casa, el TDS y la conductividad, te lo cuentan con bastante precisión.
No hablo de si sabe a cloro o si deja manchas en el cristal de la ducha, sino de datos como el TDS y la conductividad, que indican cuánta sal hay disuelta, cuánta mineralización tiene el agua y si el nivel de sólidos disueltos es alto o bajo. La buena noticia es que medirlo en casa es más fácil y más barato de lo que parece.
Dos herramientas permiten responder a esa pregunta de forma sencilla: el medidor de TDS y el medidor de conductividad. Ambas miden esencialmente lo mismo, pero con matices importantes. A lo largo de esta guía verás cómo usarlas, qué te dicen los valores y cuándo te sirven para descartar un filtro que no necesitas.
TDS y conductividad del agua en casa: qué son y cómo se miden
TDS son las siglas de Total Dissolved Solids, o sólidos disueltos totales. Es la cantidad de sustancias disueltas en el agua, expresada en miligramos por litro (mg/L) o partes por millón (ppm).
Incluye sales minerales (calcio, magnesio, sodio, potasio, cloruros, sulfatos, bicarbonatos), metales pesados, residuos de fertilizantes y cualquier otro compuesto que esté disuelto en el agua.
Un medidor de TDS es un instrumento pequeño que parece un bolígrafo con pantalla digital. Se sumerge en el agua y da una lectura directa en ppm o mg/L. El principio de funcionamiento es simple: los sólidos disueltos conducen la corriente eléctrica. Cuantos más sólidos hay, mayor conductividad, y el medidor traduce esa conductividad a una lectura de TDS.
La lectura de un medidor doméstico no es absolutamente precisa, es una aproximación basada en la conductividad equivalente de una solución de cloruro de sodio. Si tu agua tiene principalmente cloruro sódico, la lectura será bastante exacta. Si tiene mucho calcio y magnesio (dureza) o carbonatos, puede desviarse entre un 10% y un 30% del valor real. Aun así, para tomar decisiones de compra, la lectura es suficientemente útil.
Qué es la conductividad y en qué se diferencia
La conductividad eléctrica (EC, por Electrical Conductivity) se mide en microsiemens por centímetro (µS/cm) o milisiemens por centímetro (mS/cm). Mide la capacidad del agua para conducir corriente eléctrica, igual que el TDS, pero sin aplicar ningún factor de conversión. Es una medida más pura de la ionización del agua.
Un medidor de conductividad es más preciso que uno de TDS económico porque no depende de ninguna suposición sobre la composición del agua. Se usa en agricultura, acuicultura, laboratorios e industria. Los modelos domésticos existen pero son menos comunes que los de TDS y suelen ser algo más caros.
La relación entre ambas medidas es la siguiente: TDS (mg/L) ≈ conductividad (µS/cm) × factor de conversión. El factor depende de la composición del agua y típicamente oscila entre 0,5 y 0,7 para aguas naturales. Muchos medidores de TDS aplican internamente un factor de 0,5 o 0,7 sin que el usuario lo sepa, lo que explica las diferencias entre marcas.
Qué te dice la lectura de TDS en la práctica
Con un par de lecturas puedes orientarte bastante sobre tu agua. Estos son los rangos más habituales y qué significan:
- 0-50 ppm: agua muy pura, casi desmineralizada. Normal en agua de ósmosis inversa o destilada. Si la lectura es así en tu grifo de red, es anormal: podría indicar un problema en la red de distribución o una mezcla con agua de lluvia.
- 50-150 ppm: agua de mineralización baja. Típica de algunas captaciones de montaña o de agua tratada con ósmosis inversa en casa. Es agua de buena calidad para consumo.
- 150-300 ppm: agua de mineralización moderada. La mayoría de aguas de red en España están en este rango. Es agua dura de forma ligera a moderada.
- 300-500 ppm: agua dura. Los problemas de cal empiezan a ser visibles (manchas en grifos, restos en hervidores, película en la piel). El agua del grifo en zonas calcáreas de España puede estar en este rango.
- 500-1.000 ppm: agua muy dura. Problemas significativos de cal que pueden requerir descalcificador si los problemas son continuos y afectan a electrodomésticos.
- Más de 1.000 ppm: agua salobre o de calidad muy deficiente. Necesita tratamiento específico. En agua de pozo en zonas costeras o con intrusión marina puede ocurrir.
Interpretar la lectura: un ejemplo real
Imagina que mides tu agua de red y obtienes 380 ppm. Esta cifra te dice varias cosas a la vez.
En primer lugar, tu agua es dura (por encima de 300 ppm). Los problemas de cal que ves en la ducha y los electrodomésticos son consistentes con este valor, y un descalcificador o un sistema de polifosfatos te puede ayudar.
Si tu preocupación principal es el sabor del agua y quieres reducir la mineralización, un sistema de ósmosis inversa bajaría los 380 ppm a valores entre 10 y 50 ppm.
Por último, si lo que te molesta es el sabor a cloro, un filtro de carbón activo mejoraría el sabor sin tocar la dureza. Con este dato solo, ya puedes descartar algunos productos y focalizar tu búsqueda.
Medir la dureza con un test de gotas
El TDS no mide específicamente la dureza (cal), sino el total de sólidos disueltos. Para saber cuánto calcio y magnesio tienes, el test de gotas con EDTA es más preciso y específico.
El test se basa en una reacción química: un reactivo (EDTA) se añade gota a gota sobre una muestra de agua con un indicador. Cada gota que decolora la muestra corresponde a un grado de dureza (°TH, grados franceses). Es un método clásico, barato (el kit cuesta entre 5 y 15 euros) y bastante preciso para uso doméstico.
La dureza se expresa normalmente en tres unidades:
- °TH (grados franceses): 1 °TH = 10 mg/L de CaCO₃. Aguas blandas: menos de 15 °TH. Aguas duras: más de 30 °TH.
- °DH (grados alemanes): 1 °DH = 10 mg/L de CaO. Factor de conversión: °DH × 1,78 = °TH.
- mg/L de CaCO₃: equivalente a ppm de carbonato cálcico.
Un medidor de TDS no te dice la dureza específica, mientras que un test de gotas sí. Si tu problema declarado es la cal, usa el test de gotas, no el TDS.
Medir el cloro residual
El cloro se mide con tiras reactivas o con un medidor colorimétrico. Las tiras son el método más accesible: se sumergen en el agua y cambian de color según la concentración de cloro libre. Son poco precisas pero suficientes para saber si hay cloro y cuánto hay más o menos entre muestras.
Los medidores digitales de cloro (colorimétricos o amperométricos) son más precisos pero también más caros. Para uso doméstico, las tiras son la opción más práctica.
El dato de cloro te ayuda a decidir el filtro más adecuado:
- Si el cloro es alto (> 0,5 mg/L), un filtro de carbón activo mejorará significativamente el sabor y eliminará el olor a piscina.
- Si el cloro es bajo o no hay, tu problema de sabor probablemente no es el cloro y hay que buscar otras causas (hierro, manganeso, materia orgánica, etc.).
El pH del agua: para qué sirve medirlo
El pH no es lo mismo que el TDS ni la conductividad, pero es otra lectura útil y barata. Mide si el agua es ácida (pH < 7) o básica (pH > 7). El agua de consumo debería estar entre 6,5 y 8,5 según la normativa española.
Un pH bajo (< 6,5) puede indicar agua agresiva que corroe tuberías, especialmente si son de cobre o galvanizadas, y puede aumentar la movilización de metales como plomo y cobre en la instalación. Un pH alto (> 8,5) puede indicar agua con mucha carbonatación y tendencia a formar incrustaciones.
Las tiras de pH son extremadamente baratas (menos de 5 euros por 80-100 tiras) y suficientes para tener una lectura orientativa en casa.
Cómo usar todos los datos para elegir el filtro correcto
Aquí está la tabla resumen que condensa todo:
| Problema | Lectura clave | Valor de corte | Solución recomendada |
|---|---|---|---|
| Cal en grifos y electrodomésticos | Dureza (°TH) | > 20 °TH | Descalcificador o polifosfatos |
| Sabor a cloro | Cloro (mg/L con tiras) | > 0,3 mg/L | Carbón activo GAC |
| Metales pesados (arsénico, plomo) | Análisis laboratorio | Por encima de límites legales | Ósmosis inversa |
| Agua muy mineralizada, sabor fuerte | TDS (ppm) | > 400 ppm | Ósmosis inversa |
| Turbidez, partículas visibles | Observación visual | Cualquiera | Filtro de sedimentos |
| Agua de pozo, microbiológicamente dudosa | Análisis microbiológico | Coliformes/E.coli presentes | UV + cloración |
Qué medidor comprar y cuánto cuesta
Un medidor de TDS de calidad doméstica decente cuesta entre 10 y 30 euros. Marcas como HM Digital, Milwaukee o Lakewood ofrecen modelos con rango 0-9.990 ppm, precisión de ±2% y compensación automática de temperatura. No necesitas gastar más para tomar decisiones informadas.
Si quieres también medir conductividad (para mayor precisión), los medidores combo TDS + conductividad + temperatura están por 30-60 euros. Son más útiles si quieres hacer seguimiento longitudinal de la calidad de tu agua a lo largo del año o después de instalar un sistema de tratamiento.
El test de gotas para dureza cuesta entre 5 y 15 euros y es casi imprescindible si tu preocupación es la cal.
Con qué frecuencia medir
Una lectura puntual te da una foto. Pero el agua de red puede variar a lo largo del año según el origen (acuífero, embalse, mezcla), las lluvias (que pueden diluir o contaminar) y las operaciones de la potabilizadora (cambio de fuente, mantenimiento de redes).
Para una decisión de compra, una lectura es suficiente. Para seguimiento después de instalar un equipo, mide cada 3-6 meses y anota los valores. Si ves variaciones grandes (más de un 20% en TDS o conductividad entre estaciones), tu instalación merece atención: puede indicar cambios en el suministro o que el equipo de tratamiento necesita mantenimiento.
Preguntas frecuentes
¿Un medidor de TDS puede detectar PFAS o pesticidas?
No. Los PFAS, pesticidas y otros contaminantes orgánicos no ionizados no contribuyen significativamente a la conductividad eléctrica del agua, así que un medidor de TDS no los detecta. Para estos contaminantes necesitas un análisis de laboratorio específico, ya que el TDS solo mide lo que está ionizado en solución.
¿El agua de ósmosis inversa tiene 0 ppm?
No exactamente. El agua de ósmosis correctamente mantenida suele dar entre 5 y 50 ppm. Valores de 0 ppm sostenidos indican que el medidor puede estar defectuoso o que no hay minerales disueltos de ningún tipo (agua destilada). Si tu ósmosis da consistentemente por encima de 100 ppm, la membrana puede estar agotada y conviene reemplazarla.
¿Puedo usar el medidor de TDS para saber si mi descalcificador funciona?
Sí. Mide el TDS antes y después del descalcificador: si el equipo funciona bien, el agua tratada debería tener un valor significativamente más bajo que el agua de entrada, dependiendo de la dureza original y del tipo de descalcificador. Si la lectura no cambia, el equipo puede tener un problema de regeneración o las resinas pueden estar agotadas.
¿Qué TDS tiene el agua de lluvia?
El agua de lluvia pura tiene un valor muy bajo, entre 5 y 30 ppm, porque la precipitación es esencialmente agua destilada natural. En zonas urbanas o industriales, el agua de lluvia puede captar contaminantes atmosféricos que elevan el TDS, pero sigue siendo agua de baja mineralización. Recogerla para consumo doméstico requiere tratamiento (filtración + UV u ósmosis) porque puede contener contaminación microbiológica, partículas y, en zonas industriales, metales pesados.
¿Un TDS alto significa que el agua es peligrosa?
No necesariamente. Un valor alto indica que hay muchas sustancias disueltas, pero no te dice cuáles. Puede ser dureza (calcio, magnesio) que no es peligrosa, o puede ser sal, nitratos o metales pesados que sí pueden serlo. El TDS orienta, pero no diagnostica. Para saber si el agua es segura necesitas análisis microbiológicos y de metales pesados específicos.
Conclusión
Antes de gastar entre 200 y 2.000 euros en un sistema de tratamiento, paga 20 euros en un medidor de TDS y 10 euros en un test de durezas. Es la inversión más rentable en todo el proceso de decisión. Sabrás qué dicen tus lecturas sobre dureza y mineralización, y podrás descartar productos que no van a resolver tu problema. Con esas dos lecturas tienes más información que el 95% de las personas que compran filtros de agua en España.
Con esos datos ya puedes decidir con criterio. Si necesitas ayuda para elegir, revisa nuestra guía para elegir un sistema de filtración y la guía de mantenimiento de ósmosis inversa para mantener lo que instales en buen estado.

















