Cloro en el agua del grifo: por qué se añade, si afecta a la salud y cómo reducirlo en casa

El cloro está en el agua del grifo de casi toda España y mucha gente se pregunta si debería estarlo. El sabor, el olor y los efectos sobre piel y cabello llevan a algunos usuarios a buscar formas de eliminarlo. Antes de instalar un filtro o comprar agua embotellada, conviene entender por qué se añade, qué concentraciones son seguras y qué opciones existen para reducirlo si te resulta molesto.

El cloro es una herramienta de salud pública. La cloración del agua potable es una de las medidas que más ha contribuido a reducir enfermedades gastrointestinales en el último siglo. Pero como cualquier sustancia añadida al agua, tiene un equilibrio entre beneficio y molestia que conviene conocer.

Por qué se añade cloro al agua del grifo

El cloro se utiliza en las estaciones de tratamiento de agua potable como desinfectante residual. A diferencia de la luz ultravioleta o el ozono, que actúan en el momento, el cloro permanece en el agua durante su recorrido por la red y mantiene un efecto bacteriostático hasta el grifo. Esto protege frente a contaminaciones accidentales en depósitos, tuberías o tramos viejos.

En España, el RD 3/2023 que transpone la Directiva (UE) 2020/2184 fija valores paramétricos para el cloro libre y combinado en el agua de consumo. Los valores habituales están entre 0,2 y 1 mg/L, muy por debajo de umbrales que puedan afectar a la salud.

¿Es malo el cloro para la salud?

A las concentraciones presentes en el agua de red, el cloro no representa un riesgo sanitario. La OMS y las autoridades sanitarias europeas lo consideran seguro a niveles de hasta 5 mg/L. Es mucho más bajo que el cloro de una piscina, donde se mueve entre 1 y 3 mg/L y se combina con el contacto prolongado.

Donde sí hay debate es en los subproductos de la desinfección. Cuando el cloro reacciona con materia orgánica natural del agua, puede formar trihalometanos (THM) y ácidos haloacéticos. En España y Europa, los niveles están controlados, pero algunos estudios asocian la exposición prolongada a mayores tasas de ciertos cánceres. En cualquier caso, las concentraciones detectadas suelen estar muy por debajo de los límites legales.

Para personas con pieles atópicas, dermatitis o sensibilidad química, el cloro sí puede provocar irritaciones. Eso no significa que el agua sea insegura, sino que conviene reducirlo mediante un filtro adecuado.

Señales de que el cloro te afecta

  • Piel seca o irritada tras la ducha, sobre todo en invierno.
  • Cabello más áspero o con pérdida de brillo.
  • Sequedad en ojos o mucosas tras el baño.
  • Alergias o dermatitis que empeoran con duchas largas.
  • Olor intenso a “piscina” al abrir el grifo por la mañana.

Estas señales no siempre son culpa del cloro (también influyen la dureza y la temperatura del agua), pero si desaparecen tras instalar un filtro de ducha, es probable que su origen fuera el cloro.

Cómo se elimina el cloro en casa

El método más eficaz y económico para reducir cloro es el carbón activo. Adsorbe el cloro libre y parte de los subproductos, y elimina el sabor y olor característicos. Está disponible en tres formatos principales:

  • Jarra filtrante: barata, fácil, ideal para beber y cocinar. Cambiar el cartucho según fabricante.
  • Filtro de grifo: se enrosca directamente en el grifo de la cocina. Caudal mayor que la jarra.
  • Filtro bajo fregadero: más capacidad, conecta al grifo auxiliar. Solución estable.

Para la ducha existen filtros específicos que reducen cloro y, en algunos casos, cloraminas. Son útiles cuando la molestia es cutánea, aunque su vida útil es limitada y deben cambiarse con regularidad.

Otro método clásico es dejar reposar el agua unas horas en una jarra abierta. El cloro se evapora parcialmente. Es lento, no es completo y no sirve para uso intensivo, pero puede ser un complemento válido.

¿Y la ósmosis inversa?

La ósmosis inversa reduce cloro, sales, metales y una amplia gama de contaminantes. Es una solución más completa que el carbón activo, pero también más cara, con rechazo de agua y mantenimiento de filtros y membrana. Tiene sentido cuando, además del cloro, preocupa la dureza, los nitratos o la calidad global del agua de bebida.

En una vivienda con agua de red en buen estado y preocupación principal por el sabor del agua de bebida, una jarra o un filtro bajo fregadero con carbón activo suele ser suficiente. Si hay más parámetros a corregir, la ósmosis se justifica.

Mitos frecuentes sobre el cloro

“El cloro del grifo es cancerígeno”

A las concentraciones habituales, no. El riesgo de los subproductos de desinfección está controlado por la normativa y monitorizado por los gestores del agua.

“Si dejo el agua reposar, el cloro desaparece”

Parcialmente. El cloro libre se evapora, pero las cloraminas son más estables y requieren carbón activo para reducirse.

“Una jarra filtrante elimina todo el cloro”

Un cartucho de carbón activo en buen estado reduce la mayor parte del cloro libre. No es una barrera absoluta, pero es suficiente para la mayoría de usuarios.

“El cloro del agua del grifo mata las bacterias del cuerpo”

A las concentraciones del agua potable, no. El cloro se evapora y se diluye rápidamente. Sí puede irritar pieles sensibles, pero no altera la microbiota de forma significativa.

Cuándo tiene sentido invertir en un sistema de filtrado

  • Si notas sabor u olor a cloro en el agua de bebida.
  • Si tienes la piel o el cabello especialmente sensible.
  • Si buscas eliminar también otros contaminantes (cloro + metales, sales o nitratos).
  • Si quieres reducir el consumo de agua embotellada y su impacto en plástico.

Para alguien que vive solo, bebe poca agua del grifo y no nota molestias, no es imprescindible ningún filtro. El agua de red es segura. Invertir en un sistema tiene sentido cuando hay una molestia concreta o un objetivo específico de salud y sostenibilidad.

Tabla resumen de soluciones

Objetivo Solución
Mejorar sabor y olor en cocina Jarra o filtro de grifo con carbón activo.
Reducir cloro en ducha Filtro de ducha de carbón.
Eliminar sales y nitratos además del cloro Ósmosis inversa bajo fregadero.
Eliminar todo tipo de contaminantes Sistema combinado (sedimentos + carbón + ósmosis).
Sin inversión, solo sabor Reposo del agua unas horas antes de beber.

Preguntas frecuentes

¿El agua del grifo en España es segura?

Sí. La red municipal realiza controles continuos y cumple los valores paramétricos del RD 3/2023.

¿Cada cuánto hay que cambiar el filtro de carbón?

Depende del modelo y del consumo, pero generalmente entre 2 y 6 meses. El fabricante indica la vida útil del cartucho.

¿Es mejor la ósmosis inversa que un filtro de carbón?

No siempre. Para cloro y sabor, el carbón activo es suficiente y más barato. La ósmosis añade reducción de sales y metales, con un coste y mantenimiento mayores.

¿El cloro afecta a las plantas de acuario?

Sí. El cloro del agua del grifo es tóxico para peces e invertebrados. Usa acondicionador o deja reposar el agua 24-48 horas antes de añadirla al acuario.

Conclusión

El cloro del agua del grifo no es un enemigo; es la razón por la que el agua llega segura al grifo. Si te molesta el sabor, el olor o la piel seca, un filtro de carbón activo es la forma más sencilla y rentable de reducirlo. Si tienes necesidades más amplias, la ósmosis inversa entra en juego. Pero no filtres por miedo: filtra cuando tengas una molestia concreta o un objetivo claro.

Fuentes externas: SETASA — Carbón activado: qué es y cómo funciona en filtros de agua, Ecosoft — Cómo eliminar el cloro del agua de la red pública en casa.

Publicado: 26/09/2026 / Actualizado: 26/09/2026 / Categorías: Complementos / Etiquetas: , , , /

Suscríbete para recibir las últimas noticias

Te mantendremos informado sobre sistemas de tratamiento del agua.

Recibirás la información de todoagua.info en tu correo electrónico.

logo ath
logo bwt
logo canature
logo delta water
logo osmofilter